Archivo para 22 junio 2013

22
Jun
13

retiro curso lanza qiang, Silencio del Valle, Villae Cibium, Aguilar de Campoo, Castilla y León

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Camino…

apoyándome en ocasiones…

Qiang haciendo de cayado

Kun (palo shaolin)…

Atravesando el calor

Punta de lanza…

Extraída de mis pulmones

Duro ejercicio

Refrescado en el río…

Más allá medito

Con mi frente tocando la madera…

Una oración entre mis manos…

Mas el sudor…

Empapa el papel…

Donde el sutra grita…

Así lo escuché en una ocasión…

 

Gracias a todos los asistentes

Por enriquecer con vuestra presencia…

La transmisión pura del chan…

namo omitofo

 

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20
Jun
13

Curso forma budista Ar Chuan, escuela de filosofía y artes marciales chan wu wei

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18
Jun
13

Alfonso Muñoz Salvarrey, monje chan y profesor de artes marciales

“La violencia es inconcebible en la filosofía chan”

Practica la filosofía chan -zen en japonés-, es profesor de artes marciales y, aunque sus alumnos se dirigen a él como ‘shifu’ –maestro–, él se considera un monje chan. Alfonso Muñoz Salvarrey (Cruces, Baracaldo, 1962), presidente de la Federación de Taichi Chuan del País Vasco, descubrió en 2003 con su mujer Itziar una casa en Villacibio –pedanía de Aguilar de Campoo– y, tras ocho años de reforma, fue abierta al público como posada. Priorato de Val es el nombre de este alojamiento rural en el que este monje chan ha creado un monasterio para sus discípulos al que ha denominado ‘El santuario del silencio’. Allí ha fijado ahora su residencia, junto al resto de su familia: su mujer, su hija, su yerno y sus dos nietos. Todos ellos atienden este establecimiento hostelero –restaurante incluido– en el que se imparten clases de kung-fu, chi kung y taichi chuan y se organizan salidas al campo para disfrutar de los encantos de la Montaña Palentina.

JOSE ROJO

 

Pregunta. ¿Cómo se introdujo en el mundo de las artes marciales?

Respuesta. Yo empecé a practicar judo con 10 años en el colegio de los Maristas de Bilbao, donde estudiaba. Un cura marista vino de Japón y nos empezó a enseñar esa disciplina. En aquella época no se sabía nada de artes marciales. Lo practiqué durante cuatro años y, después, empecé a practicar karate shotokan. Entonces, conocí a un maestro que vivía en Las Arenas, Félix Sáenz, que trajo a un maestro japonés de karate que era increíble: Osamu Aoki. Éste era discípulo de Nakayama, quien, a su vez, lo fue de Funakoshi, el creador del karate moderno en la isla japonesa de Okinawa. Después, hice el servicio militar y estuve un tiempo sin practicar nada. A los 25 años retomé el tema de las artes marciales practicando kung-fu, un kung-fu muy extraño, en el que también se mezclaba full-contact. Y en 1995 decidí irme a China. Quería ver el monasterio de Shaolin, la cuna de las artes marciales. Allí estuve en dos ocasiones, durante un mes y medio cada una, aunque me quedé en casa de uno de los maestros chinos que venían a España. Nadie que no sea monje de Shaolín puede entrar a los entresijos de su monasterio, como ocurre con las órdenes religiosas españolas de clausura, los trapenses o las clarisas. El entrenamiento en China fue más ilusionante que técnico. Yo todo lo que he aprendido se lo debo a los maestros chinos que pasan temporadas en España. El monasterio de Shaolin es como un parque temático. No queda nada de su esencia; es todo un negocio y hoy el término shaolin es una marca que vende y que se emplea de forma incorrecta. No existen los monjes shaolin occidentales; todos los monjes shaolin son chinos porque han vivido en ese monasterio.

P. ¿Cuándo creó su escuela de artes marciales Wu Wei?

R. Mi mujer y yo la creamos en el año 2005, pero antes ya impartíamos clases en distintos centros de Bilbao. Bueno, como ahora. En Bilbao no tenemos un espacio físico donde damos clases, aunque tenemos a nuestro cargo 14 clubes deportivos y varias agrupaciones. El único sitio propio en el que damos clases es en la posada de Villacibio.

P. Usted es experto en kung-fu, chi kung –técnica para el mantenimiento de la salud– y taichi.

R. Conviene hacer un par de matizaciones. Taichi no existe como tal; es una abreviación. El término correcto es taichi chuan, que significa ‘boxeo supremo de las sombras’. Chuan es una terminación y quiere decir ‘estilo’. El taichi chuan es un arte marcial interno, lo yin; y el kung-fu es externo, lo yang. Los movimientos del taichi chuan son todos de defensa y ataque y se hacen desde la energía interna del cuerpo. Lo beneficioso de practicar taichi chuan es que esa energía interna nutre todo el cuerpo y, de esa forma, se controlan las emociones. Por el contrario, el kung-fu nace del exterior y va al interior. Son dos artes extremos, pero que se complementan perfectamente.

En el caso del chi kung, que significa el trabajo con la energía, hay tres modalidades: marcial, que es una forma de entrenamiento del cuerpo; médico, que sirve para sanar; y espiritual, que se utiliza para adquirir otros niveles de conciencia.

Hay que aclarar que todas las artes marciales están interconectadas, aunque para mí lo más importante es la meditación.

Por otro lado, yo enseño artes marciales; no me considero un experto ni un maestro, aunque mis alumnos se dirigen a mí como ‘shifu’, que se traduce como ‘profesor’ o ‘maestro’.

P. ¿Usted es un monje shaolin?

R. No. Soy un monje chan, que es lo mismo que zen; chan en chino y zen en japonés. Aunque ahora todo es zen; incluso hay ambientadores zen… El zen es un concepto que vende muy bien. Y la realidad es que el zen proviene del chan y chan es la contemplación de la mente. Ésa es la esencia. Lo más interesante de las artes marciales es la meditación.

P. ¿Cuándo le atrajo la filosofía zen y decidió adoptarla como modo de vida?

R. Antes de viajar al monasterio de Shaolin, ya lo tenía más que decidido. Quería compartir esa forma de vida y eso se consigue cuando tienes discípulos. Una vez que empecé a dar clases, ya tenía claro que mi vida iba a girar en torno a ese tema. Pero yo no quería enseñar sólo la parte técnica, sino la filosofía del chan.

P. No acabo de entender cómo se puede conjugar una filosofía espiritual con prácticas marciales, en las que hay contacto físico y cierta agresividad hacia tu adversario…

R. No hay agresividad; no es nada combativo. La práctica de la no violencia es la base de la filosofía chan. Las técnicas para la defensa personal se practican desde tiempos inmemoriales. Esas técnicas se utilizaron para que los monjes que meditaban tuvieran resistencia física y, también, como eran nómadas, para que se defendieran de los bandidos. Incluso, los emperadores contrataban a los monjes de Shaolin, que eran expertos guerreros, para que recondujeran a los militares hacia la filosofía religiosa.

El combate que se practica en las artes marciales es un combate contra uno mismo; se hace para mejorar el cuerpo y fomentar la autodisciplina. Eso le permite a uno meditar más para intentar buscar respuestas a todo lo que nos preguntamos: ¿quién soy yo?, ¿qué hago aquí?,…

Las artes marciales sirven para neutralizar las energías negativas.

P. Hay niños que se apuntan a artes marciales para defenderse ante sus compañeros…

R. En los inicios puede que esto ocurra, pero después esos niños no van a necesitar luchar contra nadie. Obviamente, van a tener unas características para defenderse, pero precisamente por eso van a saber que ya no van a necesitar defenderse, ya que su autoestima habrá crecido y sus problemas habrán acabado.

Yo personalmente no comparto cómo están planteadas las competiciones de artes marciales. El niño debe crecer tendiendo a la hermandad y no a la competitividad porque si se compite sólo hay uno que gana. Hay que trabajar con los más débiles y no levantar el ego al campeón. Al campeón hay que bajarle el ego porque el ego es el mayor problema que tiene el ser humano. La búsqueda de estas disciplinas es eliminar el ego y el apego.

P. ¿Cuál es el mayor beneficio de vivir la filosofía chan?

R. Vivir el momento presente porque es único y no se va a volver a repetir. No hay que pensar en el pasado ni en el futuro. Lo más importante es la vivencia del aquí y ahora. No hay que buscar ninguna recompensa porque si hay intención de provecho, existe el ego. Hay que intentar hacer las cosas lo más perfectas posibles, sabiendo que la perfección no existe.

P. ¿La vida espiritual es más gratificante que la terrenal?

R. Lo espiritual forma parte de lo terrenal y del hombre en sí mismo. Todo el mundo tiene algo espiritual. Lo malo es que en occidente lo terrenal (la ambición, la vanidad, el poder,…) se ha comido más parcelas de la espiritualidad. Y nuestro mundo está construido porque nuestra mente lo construye así.

P. ¿Qué hace un monje chan vasco en Villacibio?

R. Nosotros hemos pasado muchas temporadas en el camping de Cervera y conocimos la zona porque un tío materno vivía allí. Antes de instalarnos en Villacibio, vivíamos en un caserío en el monte de Bilbao, pero buscábamos un mayor contacto con la naturaleza y eso lo encontramos en Villacibio.

La casa la encontramos mirando por el agujero de la cerradura; descubrimos que tenía un patio interior para poder entrenar y la compramos sin ver el resto. La reforma nos llevó ocho años y la posada lleva abierta al público casi tres.

Nos encanta el románico y vivir rodeados de montañas.

P. ¿Con qué idea abrió la posada ‘Priorato de Val’?

R. En principio queríamos la casa como residencia, pero alguien nos sugirió que pasáramos por el departamento de Turismo de la Diputación para ver qué posibilidades podía tener como alojamiento rural. Nos dejamos llevar y montamos la posada. En el chan se hacen las cosas ‘de corazón a corazón’.

En ella ofrecemos alojamiento, restaurante y clases de artes marciales. Además de posada, es un lugar de encuentro para nuestros discípulos, un monasterio, al que llamo ‘El santuario del silencio’ y que tiene un pequeño altar para meditar. Aunque el verdadero altar es la naturaleza: ver un árbol, un animal o una persona; sentir la vida.

P. ¿Sus huéspedes descubren nuevas sensaciones?

R. La verdad es que se quedan muy sorprendidos. Los huéspedes pueden participar de las clases de artes marciales, de la meditación frente al muro a las 7 de la mañana, de las salidas al monte,… Cuando alguien entra aquí como cliente, sale como amigo.

P. Al entrar a la posada choca verle a usted con la cabeza rapada y vestido con hábito de monje.

R. Al principio, puede que sí, pero luego todos nos acostumbramos a lo que nos rodea. La gente que viste de forma diferente no tiene por qué ser mejor ni peor que nadie. La indumentaria no debe retraernos a la hora de conocer a alguien. Además, la gente suele calificar a las cosas por sus propios miedos.

P. Un falso monje shaolin, vasco como usted, ha sido portada en los medios de comunicación por haber asesinado, en principio, a dos mujeres. ¿Le conocía?

R. Le conocí cuando empecé a practicar kung-fu, cuando yo tenía 25 años. Luego, estuvimos en su monasterio de Bilbao y nos desvinculamos de él cuando rompió la conexión con Shaolin. De allí se fueron mis maestros de shaolin, Shi deYang y Shi Xong Hun, y yo les seguí.

La verdad es que me ha sorprendido la brutalidad de la acción, sobre todo, teniendo en cuenta que en teoría era budista.

Ese hombre tenía mucho ego y vivir en ese cuerpo y en esa mente debe ser terrible. Pero por lo que realmente deberíamos sentir esta tragedia es por las víctimas y por la situación que vivían en España.

Después de este drama, muchos de sus alumnos han venido a nuestras escuelas y están decepcionados y desolados porque no se imaginaban que alguien en quien confiaban pudiera cometer esa barbarie.

P. Supongo que la violencia se da de tortas con la filosofía chan.

R. Absolutamente. La violencia contra otro ser humano es inconcebible en el chan; incluso la violencia contra los animales. Las artes marciales están en contra de la violencia.

P. Hay personas que, a raíz de este suceso, pueden llegar a desconfiar de los que enseñan estas prácticas marciales. ¿Qué les diría?

R. Las personas que quieran practicar artes marciales deben acudir a sitios oficiales, a ser posible federados y con grupos que sean transparentes y nada sectarios.

 

Personalísimo

“Estoy encantado con Palencia; por eso vivo aquí”

– Signo del horóscopo… Capricornio, y tigre de agua, según el horóscopo chino, aunque no creo en estas cosas.

– Vicio confesable… Me encanta el café.

– Película para recordar… ‘Primavera, verano, otoño, invierno… y primavera’.

– Actor… La verdad es que no veo mucho cine… Marlon Brando.

– Actriz… Penélope Cruz.

– Animal… Perro.

– Color… Negro.

– Libro predilecto… ‘Tao te king’.

– Coche que tiene… Un Ford Kuga.

– En cuestión de cocina se muere por… El arroz.

– La canción que le levanta el ánimo se titula… ‘War’, de Bob Marley.

– En su relación con las personas no soporta… Acepto todo.

– Por el contrario, valora… Que sea genuina.

– Siente envidia sana por… Nada.

– Rasgo que le define… La bondad, según su hija Maider.

– Su gran defecto… Tengo muchos; no podría decir uno solo.

– Su mejor sueño… Que el hombre aceptase su destino.

– Cuando le presentan a una persona se fija en… Los ojos.

– Añora… Nada.

– Los sábados por la noche disfruta… A partir de las 10 de la noche practicando algún arte marcial o escribiendo.

– El rincón favorito de su casa es… Mi cojín, mi ‘zafú’.

– De Palencia no aguanta… Estoy encantado con Palencia; por eso vivo aquí.

– Y lo que más le gusta de los palentinos es… Que están acordes con la naturaleza donde viven. Son recios, como el clima.

 

Entrevista publicada en http://www.carriondigital.com

11
Jun
13

Curso retiro qiang lanza. Priorato de Val. Villae Cibium. Aguilar de Campoo

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Silencio del Valle…

Eco de su opuesto…

En la lanza,

destellos del sol.

En la piel,

la madera pulida…

Se desliza…

Como los pensamientos.

Como las aguas del arroyo.

Entre las piedras.

Hacia el valle…

La luz en el corazón…

Una flor de loto para todos.

08
Jun
13

El sello. Priorato de Val.

Solo el calor ,

permite modelar la cera…
Solo la cuerda,

sujeta el papel…

Solo la practica,

permite el reconocimiento…
De mi propia naturaleza.
Omitofo

04
Jun
13

LAS TRES REJAS

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El joven discípulo de un filósofo sabio llega a su casa y le dice:

-Maestro, un amigo estuvo hablando de ti con malevolencia…

-¡Espera! -lo interrumpe el filósofo-.¿Hiciste pasar por las tres rejas lo que vas a contarme?

-¿Las tres rejas? -preguntó su discípulo.

-Sí.
La primera es la verdad. ¿Estás seguro de que lo que quieres decirme es 
absolutamente cierto?

-No. Lo oí comentar a unos vecinos.

-Al menos lo habrás hecho pasar por la segunda reja, que es la bondad. Eso que deseas decirme, ¿es bueno para alguien?

-No, en realidad no. Al contrario…

-¡Ah, vaya! La última reja es la necesidad. ¿Es necesario hacerme saber eso que tanto te inquieta?

-A decir verdad, no.

-Entonces… -dijo el sabio sonriendo-, si no sabes si es cierto, ni bueno ni necesario…                                                                           sepultémoslo en el olvido.